¿Y si simplemente me hubiera callado?
Si tan solo hubiera tragado saliva, bajado la mirada y dejado el cuerpo laxo… Despojándome
de toda fuerza y resistencia para dejarme hundir en ese doloroso estanque
llamado humillación.
La sensación es tan clara…
Siento el peso de los músculos en los huesos, ya no sujeto nada…
La sonrisa, la sonrisa se apaga y se esconde dentro de la mandíbula, la lengua
se apoya sobre el paladar y las mejillas y el labio inferior son succionados
por algo que parece ser el vacío que genera las palabras eliminadas de mi boca…
Los ojos se caen, miran sin ver y desenfocan el mundo alrededor… El corazón se aprieta
tanto que intenta escapar de la caja que lo contiene, impedido solamente por
una garganta que aguanta sentimientos, frases y lágrimas…
La mente, como un saco roto, se raja y suelta todas las
cosas que siempre quise decir y nunca dije…
Paradójicamente la fuerza de mi debilidad me aplasta la cara
contra el suelo, se monta sobre mi y me golpea con mis propias manos… Me
susurra al oído que no soy poca cosa, que la realidad es que soy un cobarde… un
hombre niño que tiene miedo de hablar y perder el amor de su madre.
El coraje, el coraje conspira en mi contra y me susurra que
debo aguantas y ser fuerte… Pero el cielo es una recompensa en la que ya no
creo, ya no quiero.
Todo esto mientras el mundo se muestra impávido, las cosas
suceden como si lo interno y lo externo no tuvieran ninguna relación… Tú crees que todo está bien, porque todo se ve bien… Y yo me vuelvo loco, porque la vida
se transforma en un bombón que esconde la amargura que siento por dentro…
¿Y si simplemente me hubiera callado? Tú seguirías disfrutando
del dulce chocolate que enmascara la porquería que siento por dentro…
¿Y si simplemente me hubiera callado?

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